RAMBOUILLET, RESIDENCIA PRESIDENCIAL

La tradición de la caza se perpetúa...

El castillo de Rambouillet fue construido en el centro de un vasto bosque muy rico en caza, a tan solo unos cincuenta kilómetros de París. Desde su origen ha atraído, como era de esperar, a príncipes, reyes y emperadores, todos aficionados a las largas batidas de caza que realizaban en esta famosa residencia.   En 1896, bajo la presidencia de Félix Faure, la tradición continuó: Rambouillet se convirtió en un lugar de recreo para los presidentes de la República. En aquella época, el presidente no tenía mucho poder, salvo el de representar a su país. Por ello, podía disfrutar ampliamente de la residencia durante los fines de semana y las largas vacaciones veraniegas, así como ver y recibir allí a unos u otros invitados de prestigio, a menudo de países extranjeros, para establecer vínculos estrechos...     

Una residencia presidencial veraniega convertida en un lugar representativo de encuentros internacionales

El papel de representación del presidente de la República fue crucial tras la Segunda Guerra Mundial. Era necesario reconstruir Francia y reforzar su poder en el mundo, y más aún habiéndose iniciado la Guerra Fría que situaba a Europa en el centro de un conflicto entre dos potencias: Estados Unidos y la Unión Soviética.

Desde entonces, no cesan de desfilar invitados de honor por Rambouillet. Los presidentes ponían a su disposición una residencia de prestigio, con nuevos apartamentos a la última moda y, sobre todo, en un lugar de caza privilegiado.

El nuevo apartamento de los jefes de estado extranjeros fue construido a partir de 1948 en las antiguas buhardillas unidas a la torre de Francisco I. Además, el dormitorio se situó precisamente en la misma habitación en la que murió el soberano. Un recuerdo del prestigioso pasado del castillo y de Francia. Tal y como exigía el protocolo de la época, se había previsto también una habitación para la señora. Un pequeño salón y un despacho completaban el conjunto. Vincent Auriol, entonces presidente de la República, y su esposa supervisaron personalmente la evolución de las obras de reforma y la decoración confiada a Jean Pascaud, decorador del transatlántico SS Normandie.

Al apartamento se accedía por los largos pasillos que conducían a las habitaciones destinadas a las personas que acompañaban al invitado oficial. En las plantas superiores se encontraban las habitaciones del personal.

  

 

  

A finales de 1950, con el paso del presidente de la República a jefe del poder ejecutivo, el castillo de Rambouillet se convirtió en un lugar representativo protocolario. Desde entonces, se han organizado en el castillo numerosos encuentros internacionales oficiales

  

Restauración del comedor presidencial

En noviembre de 1975, se organizó la primera cumbre del G6 en el castillo de Rambouillet por sugerencia del presidente Valéry Giscard d’Estaing. Evento que marcó la historia del lugar, además de resultar clave, sobre todo, para la historia mundial.

El comedor se preparó para recibir a las personalidades más importantes de aquella época (dieciocho comensales en total), entre ellos los siguientes seis jefes de estado: 

- M. Valéry Giscard d’Estaing (Francia)

- M. Harold Wilson (Reino Unido)

- M. Gérald Ford (Estados Unidos)

- M. Helmut Schmidt (RFA)

- M. Aldo Moro (Italia)

- M. Takeo Miki (Japón)

  

Desde septiembre de 2017, el Centre des Monuments Nationaux ofrece una reconstitución de la mesa de la cena oficial del 16 de noviembre de 1975, decorada según los usos y el protocolo en la época. Esto ha sido posible gracias a la colaboración directa del Elíseo, que ha puesto a disposición del castillo el servicio de porcelana de Sèvres Pimprenelle con diseños de Henri Dujardin-Beaumetz (entonces subsecretario de estado de Bellas Artes), las servilletas, los cubiertos de la casa Christofle, la cristalería y los accesorios de servicio utilizados en aquella cena organizada durante la cumbre del G6. En el centro se encuentra el centro de mesa de plata maciza del presidente Emile Loubet, realizado en 1900 por la casa Christofle y adquirido por CMN en 2010. A sus lados hay dos candelabros de plata con flores artificiales de los floristas del Elíseo que reproducen la composición de 1975. Las tarjetas que indicaban el lugar de cada uno de los dieciocho comensales (los seis jefes de estado acompañados de los ministros y secretarios de estado) han sido fabricadas en los talleres del Elíseo.