MARÍA ANTONIETA EN RAMBOUILLET

Una nueva residencia real

El rey Luis XVI, muy aficionado a la caza, consiguió después de mucho tiempo que su primo, el duque de Penthièvre, le cediera sus tierras. El 29 de diciembre de 1783 se efectuó la venta: el duque cedió por fin su dominio por dieciséis millones de libras. El castillo de Rambouillet se convirtió así en residencia real y, desde entonces, ha sido propiedad de grandes personalidades, hasta los presidentes de la República…

  

El castillo de Rambouillet en la época del duque de Penthièvre, grabado de Rigaud

 

Un «pantano gótico»

Pero María Antonieta no compartía el entusiasmo de su marido por esta nueva adquisición. La tradición dice que al ver el castillo de Rambouillet por primera vez, la reina lo describió como un «pantano gótico». Esta expresión evocaba tanto el carácter medieval de la residencia (el estilo gótico ya no estaba de moda en aquella época) como la zona pantanosa sobre la que se situaban los jardines. Definitivamente, ella prefería el Trianón. Y, además, ¿qué podía hacer allí en Rambouillet? Además de seguir al rey en sus interminables batidas de caza... 

Las reformas para la reina

Un nuevo apartamento a la última moda

En cualquier caso, Luis XVI deseaba que su esposa disfrutase de su nueva residencia. Y pensó en todo para convencerla: en un principio, consideró destruir la antigua residencia y hacer una construcción completamente nueva, habilitada para las largas estadías de la corte. Pero, viendo los gastos que suponían los trabajos de restauración, se abandonó la idea. Entonces, el rey mandó construir un apartamento profusamente amueblado y decorado a la moda contemporánea para contentar a la reina. Situado en la primera planta del ala oeste del castillo con vistas al patio, estaba formado por una hilera de habitaciones que incluían una antecámara, un despacho, un boudoir y tres guardarropas. Se solicitaron los servicios de los mejores artesanos, especialmente de aquellos que trabajaban para el Guardamuebles de la Corona. Todo esto para hacer más agradables las estancias de María Antonieta en Rambouillet.

La lechería de la reina

Viendo el poco interés que tenía la reina en su nuevo apartamento, Luis XVI encargó construirle un nuevo espacio inspirado probablemente en la aldea de María Antonieta, que era el centro de su atención: la idea era crear un lugar en el que ella pudiera dedicarse a su pasatiempo pastoril, pero en Rambouillet.

Le construyó una lechería de gala en el más absoluto secreto. Se trataba de un lugar refinado, con arquitectura y decoración inspirados en las corrientes de pensamiento filosófico de la Ilustración. Construida a imagen de un pequeño templo griego, estaba compuesta de una sala de degustación de productos lácteos y una sala de relajación destinada a la contemplación y al descanso. Las delicadas decoraciones esculpidas realizadas por Pierre Julien representaban todo un repertorio mitológico y pastoral, destacando la nutritiva leche, que recordaba a las predicaciones de Jean-Jacques Rousseau en su obra Emilio, o de la educación. Los edificios estaban integrados en un recinto que también disponía de una lechería de preparación y pabellones anexos, especialmente uno destinado al descanso del rey. 

En junio de 1787, mientras la reina deambulaba por el jardín descubrió con asombro esta bonita sorpresa, cuando una barrera de vegetación artificial se desmoronó de repente frente a ella. La puesta en escena que había imaginado el rey, fue y sigue siendo prueba de su deseo de hacer esta residencia que tanto apreciaba atractiva para su esposa...

> Descubra el Pass María-Antonieta

 

 

Si desea más información, consulte:

Antoine Maës, La Laiterie de Marie-Antoinette à Rambouillet. Un temple pastoral pour le plaisir de la reine, ed. Gourcuff Gradenigo, 2016, 111 p.
Thierry Liot, Rambouillet au XVIIIe siècle, ed. P.A.R.R, 2010, 124 p